14 de abril de 2011

Proyecto K. (II)

- Ante todo, enhorabuena. Estoy orgulloso de lo que habéis hecho. Vuestra fama como médicos no está basada, ni mucho menos, en banalidades, en hechos triviales. – El hombre juntó las yemas de los dedos sobre la mesa, a la altura de los ojos – Hice bien en elegiros a vosotros y no a otros para el encargo.
Los dos cirujanos a los que dirigía la palabra bajaron la cabeza, humildes, pero también aterrados. Aquel hombre gozaba de un poder devastador, era el pilar maestro de toda la corte, solo su jerarquía era suficiente para imponerles. A un mandato suyo serían descuartizados y echados al río, sin que nunca volviesen a mencionarse sus nombres.
- Cumplimos con nuestro deber, señor.
- Y a las mil maravillas, Dic. Si os soy totalmente sincero, ni yo mismo creía que esta empresa saliera adelante. Ha habido muchos errores, demasiados experimentos fallidos, pero por fin lo hemos logrado.
Dic no se atrevió a mantenerle la mirada por más tiempo del ineludiblemente necesario. Todavía temblaba vagamente al recordar lo mal que lo había pasado… no puedo evitar volver a la Sala de Pruebas.

- Dios bendito, Leto… nunca había visto nada parecido.
A sus ojos se mostraba lo que tenía todo el aspecto de ser un cadáver; o si no lo era ya, lo sería en breves. Sobre la camilla descansaba un hombre, desnudo, arropado solo por una sábana. Su piel se veía cuarteada, mortecina. Pero respiraba, Dic intuía bajo su pecho macilento el latir de un corazón en problemas, unos pulmones que apenas podían insuflar la vida necesaria a esa alma que amenazaba con consumirse.
De pronto dio un bandazo a la derecha, el abdomen se le curvó hacia arriba. Gritaron.
- ¡¡Convulsiones!! Dios mío, tiene la tensión disparada, ¡está sufriendo una crisis!
Mientras Dic le clavaba la aguja en el brazo, Leto le mantuvo sujeto. El tacto de su piel era helado, le dio escalofríos. Las maquinas a las que estaba conectado hendieron el aire con pitidos infernales, la alerta cundió también en los ojos de Ernst, que seguía el trabajo de los dos hombres tras un cristal de protección.
- Algo le está afectando el pulmón derecho, tenemos que abrirle o morirá en cuestión de minutos, pásame el cuchillo fino.
Arremangándose, Leto tomó el mando y abrió una incisión en la parte baja del pecho. La sangre no tardó en brotar, manantial de efluvio vital, ansioso por acariciar la libertad.
- ¿Lo notas? – Palpó la zona – tiene algo incrustado dentro, hay que extraerlo pero ya…
Mientras Dic mantenía la herida abierta, Leto introdujo unas pequeñas pinzas de hierro forjado. Pese a lo rudimentario del material disponible, aquel hombre sabía usarlo para sacarle el mejor rendimiento.
- Pero que cojones… no, no, no quites la mano, presiona, no la apartes… lo veremos luego – tomando un jirón de hilo y una aguja que descansaba en un plato de hojalata, se apresuró a cerrar la herida – no llegó a rasgar el pulmón, gracias al cielo. Poco le ha faltado, presiona, presiona…

Sacudió la cabeza, volviendo a la realidad. Leto le estaba contando el hallazgo.
- Señor, después de varios ataques conseguimos estabilizarle con éxito. Aun tiene fiebres, y mucho me temo que tardará bastante en recuperarse si lo hace del todo… pero… - sacó un pañuelo de tela blanca del bolsillo. – Dentro de él encontramos esto. No sabemos lo que es pero puede que tenga más en otras partes del cuerpo, puede que sea esto lo que le esté matando por dentro…
Ernst tomó con cuidado el objeto que ocultaba el pañuelo. Lo observó. Volvió a esconderlo sin una palabra. Su expresión era imperturbable.
- Señores, hicieron bien en extraer semejante quiste. No estoy seguro – mintió – pero creo que sé cómo ha podido llegar hasta allí. Los culpables pagarán por ello. En cuanto a que sea la causa… no lo es. Y desde luego no hay más como tal. Parece la punta de una flecha y a este hombre le atacaron varios arqueros, todo encaja.
- Pero señor…
- Estáis agotados después del esfuerzo. Podéis retiraros a descansar. Supongo que puedo contar con vuestra ayuda para cuidarle hasta que se ponga bien – ambos asintieron – solo una premisa se os exige. Su nombre será K. Nada más. Si preguntara, nunca le será revelado su nombre verdadero, me entendéis – bajó la voz hasta convertirla en un susurro – es muy importante. Y ahora retiraos.
- De acuerdo.
Dic fue el primero en abandonar la estancia, raudo por alejarse cuanto fuera posible de aquel hombre cuya presencia le enturbiaba no solo la voz, también la mente. Leto, por el contrario, abordó la puerta más despacio, dudoso. Una pregunta le reconcomía por dentro.
- ¿Me permitís una última pregunta, señor? – inquirió con el pomo ya en la mano. - ¿Cómo se llamaba antes ese pobre hombre?
- No debería responderle. Pero su trabajo merece al menos esa recompensa, pese al peligro que entraña la información. Déjame ver…
Despacio, sacó una carpeta de piel de uno de los cajones de la mesa. Revisó una serie de expedientes hasta alcanzar el que buscaba.
- Aquí está. Se registró con el nombre de… Ithan. Sin apellidos.
- Muchas gracias, señor. – musitó antes de que la puerta resonara con un chasquido a sus espaldas. Sentía que acababa de dejar al mismísimo Diablo tras ella.

12 comentarios:

  1. Podría ponerme a relatarte un grandísimo sermón, pero creo que no hace falta. Describes fantásticamente, y consigues con facilidad llamar al lector, y engancharle para que lea hasta la última palabra. Incluso los diálogos son buenos. Por mí parte no he podido encontrar ningún defecto, no obstante, no significa que otra persona no lo encuentre, para gustos existen los colores.

    Enhorabuena por lo escrito, me has dejado con ganas de más^^

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  2. Es una historia curiosa... engancha. Las descripciones son muy buenas. Trataré de seguir la historia como mi tiempo me lo permita.

    Gracias por pasarte por mi blog, aún siendo la fantasía épica un género tan distinto al que veo que aquí trabajas.

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  3. Aún no lo he leído, pero pronto lo haré. Sólo quería dejar constancia de mi paso por tu blog en busca de nuevos relatos que dejar para leer mañana. xDD

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  4. Uy, uy, uy, se me cierran los ojos (no porque fuera aburrido, eh, para nada, sólo es que se me hizo tarde. xD), y me da la impresión de que por ello no podré dejarte uno de mis fantasticulosos comentarios interminables.
    Así que seré breve. Vi un par de fallos en la redacción que mañana buscaré para informarte y que no tengas que releerlo mil veces (porque no sé a ti, pero a mí me pasa que hay algo mal y lo leo y releo y yo lo leo bien, pero sigue mal escrito xD). Pero forma aparte, el contenido es indiscutiblemente interesante. ¿Por qué es Ithan? No lo sé, pero quiero saber más. ¿Flechas? ¿Quién dispararía flechas a Ithan? ¬¬
    Mañana (que es hoy) vuelvo, que tengo el día casi libre al finnnnnnnnnn!!!
    Mola, agente M. Que conste ;)

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  5. jajajaja! Graxxxxxxxxxxx!!!
    Que conste que no estoy demasiado contento con esto, ni con lo anterior, ni con nada de lo que escribo ultimamente... creo que estoy pasando un bache, creo que estoy perdiendo la confianza en lo que escribo, estoy oxidado... brrr... tengo que reflexionar, ya veremos...
    Gracias a todos lo que sigue pur acá! =)

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  6. Marco! que es eso de que no estas contentoo?:O
    quiero tener tu tuenti!Jajaja:)

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  7. Bah... he perdido un poco la confianza en lo que escribo, nada del otro mundo =/
    Ui... eso es secreto jajajajajaj! ;)

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  8. Si yo tengo una manzana y tu tienes otra, y nos las intercambiamos, seguimos teniendo una manzana cada uno, no?
    Pero si tú tienes un secreto y yo tengo otro... si nos lo intercambiamos, tendríamos dos secretos cada uno. Saldríamos ganando! jajajajaj

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  9. Me gustan las manzanas! :D:D xD
    Animosa idea del intercambio de secretos, espero que el tuyo mole tb, eh? ^^
    Pues nada... tu verdadero nombre es...? xDDD

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  10. Jajajajajaja,venga,mi secreto ya lo ves cuando me agregues
    Mi verdadero nombre es...(redoble de tambores)
    Ángela Alonso Jurnet, apellido único en tuenti:P

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  11. Ale, todo tuyo nena jajajajaja! xD

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  12. Nunca te dije que eras idiota por pensar que este relato y el anterior eran mediocres.

    Pues eso, que eres idiota y que me voy a leer lo nuevo/viejo-pero-que-será-nuevo-para-mí.

    He dicho. xD

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