26 de junio de 2010

- ¿Por qué lloras? – susurró.

- ¡No lloro! – lo que pretendió ser un grito fueron apenas unas palabras musitadas.

- Entonces… ¿por qué “no lloras”?

- Porque sé que… aunque digas lo contrario, aunque procures no hacerlo, aunque te esfuerces… - su mirada compartía ternura y dureza a partes iguales – un día, acabarás olvidándome para siempre.

Y ese día, simplemente, desapareceré.

5 comentarios:

  1. Hola!
    me ha gustado mucho tu entrada, en encontrado tu blog en la pagina del tuenti y en mi opinión esta muy bien.

    Un saludo.

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  2. hooola a todo el mundooo!
    jo, que guay, siempre es emocionante acoger nuevos... lectores xD
    graciiiias! un lugar donde poner lo que escribo, lo que pienso... ;)
    bienveniiidos! =)

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  3. Este texto me da un miedo tremendo, porque una vez más me siento identificada...
    Es inebitable vivir con el corazón en un puño por miedo a que la persona que quieres y de la que te separan un buen puñado de quilómetros te olvide. :'(

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  4. :D
    aunque... tb puede ser que esa persona no esté tan lejos... =(

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El reflejo de tu alma...