18 de mayo de 2015

- No habrá palabras de ánimo. No existirán miradas de comprensión ni gestos de amistad. Si emprendes este viaje has de saber que estarás completamente solo.
Ámbar revoloteó dentro de la jaula. Estaba claramente en desacuerdo con esa afirmación. El búho giró la cabeza, clavando en ellos aquellos enormes ojos anaranjados que refulgían con un brillo inteligente.
- Lo sé. Arrastrar a alguien en esta misión suicida era lo último que pretendía. Yo seré el único culpable de mis errores y yo seré el que pague por ellos. – Jared bajó la mirada. – La culpabilidad me inunda cada segundo de mi vida. Soy la única persona que sabe que ese muchacho existe siquiera. Soy su única esperanza, tengo que encontrarlo.
- Debes de estar preparado para afrontar que las cosas no salgan como esperas. Es posible que ese niño ya…
- No lo digas. Está vivo. Lo vi en sus ojos. Vi que estaba hecho para sobrevivir y eso es lo que hace, estoy seguro.
- Te creo.
- Me crees y sin embargo piensas que todo esto es una gran gilipollez. Piensas que debería cerrar los ojos, sentarme en la primera taberna que encuentre y emborracharme ajeno a todo. Piensas que estoy loco.
- Jared…
- Lo encontraré. Y me da igual que ni tú ni nadie crea que voy a conseguirlo. Me da igual que sea peligroso, que nadie se atreva a apoyarme. Tengo claras dos cosas y eso es lo único que necesito: de donde provengo… y lo que soy. 

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